Tips para sobrevivir a la ansiedad (por experiencia propia)

Empiezas a escuchar las teclas de absolutamente todas las computadoras de la oficina. Escuchas el click de todos los mouse, el "tic tac" de los relojes y los pasos de la gente. Sientes "hormigueo" en todo el cuerpo, tus manos se sienten heladas y empiezas a sudar. Inmediatamente entras en modo "piloto automático": sonríes casi por defensa propia y caminas al baño mientras le pides ayuda a tu mejor amigo/a del trabajo. 

Amigo, amiga, se llama "ansiedad" y somos muchos (más de los que te imaginas) los que la sufrimos. 

Lo difícil de esto es que es un tema "tabú": nadie habla de él y eso te hace sentir en desventaja. Sientes que vas a ser el "raro" de la oficina, que vas a perder un ascenso o que van a tener un trato diferente contigo en las discusiones y reuniones. La gente te dice que nota algo distinto en ti y solo te queda sonreír y controlar tus lágrimas porque, después de todo, el trabajo no es para "hacer shows".

¡Pero que no cunda el pánico! Me ha tocado vivir esta situación y hoy vengo renovada a compartir contigo mis secretos para sobrevivir a la ansiedad. Porque lo cool de la vida es aprender y compartir, acá te van:

 

  1. Conoce tu sensación y tus detonantes

Primero, te presento a la ansiedad. Es un mecanismo de defensa de tu cuerpo: éste identifica que estás en riesgo y activa todas sus alarmas. El tema es que en realidad no estás en riesgo o, en todo caso, no es tan grave como tu cuerpo te lo hace sentir. Tan simple como eso.

Una vez que interiorizas ese concepto, todo se vuelve menos complejo para tu cerebro. 

Lo siguiente es que identifiques tus detonantes. La idea es que sepas cuáles son para que puedas reaccionar lo más rápido posible. Por ejemplo, en mi caso, empiezo a sentir que el corazón se me acelera, me mareo y las manos me sudan. Apenas estas dos cosas se dan en paralelo, mi cerebro entra en modo "control de ansiedad" y sigo los "pasos de emergencia" (ahora te los cuento).

 

  1. Convéncete de que te sientes peor de lo que te ves.

La ansiedad tiene una particularidad y es que te hace sentir que estás en el centro del mundo, con una luz en tu cara. Te sientes fatal y crees que todo el mundo lo está notando. NEWSFLASH: no es así. Te sientes peor de lo que te ves y es importante que lo sepas, porque creer que todos se dan cuenta es parte del "círculo vicioso" que hará más difícil que controles la situación. 

 

  1. PASO DE EMERGENCIA 1: no te sobre-exijas 

Asistir a la oficina es, para la gran mayoría, una obligación. Habrán días en los que te sientas terrible y no toleres a la gente ni los sonidos. Cuando tu "radar antipersonas" se active pero tengas que enfrentar un día laboral regular, entra en modo "ahorro de batería". Cada conversación social que sostienes y cada sonrisa que tienes que dar te quitan un poco de tu preciada energía que en esos días es escasa. Entonces, ¡no la desperdicies! Opta por reservar una sala y trabajar ahí durante el día o busca un espacio con poca circulación de gente en el que puedas sentarte. 

Tip adicional: concentrarte en un solo archivo o labor te ayudará no solo a enfocar tu cabeza en algo sino a potenciar tu sensación de satisfacción cuando termines esa tarea particular. Trata de hacerlo!

 

  1. PASO DE EMERGENCIA 2: no te bloquees

Cuando sientas que empiezas a entrar a un ataque de ansiedad, no te bloquees. Estás en la oficina, en medio de mucha gente. Necesitas inmediatamente activar tu plan de emergencia. Ya conoces tus detonantes, ya sabes lo que posiblemente te ocasionó la ansiedad. Respira y de forma calmada párate y dirígete al baño. No te desesperes porque el desespero alimenta la ansiedad y la angustia, y todo se te puede salir de control.

 

  1. PASO DE EMERGENCIA 3: respira

Una vez que estés en el baño, mi recomendación es que te mires al espejo y respires. Mirarte ayuda a que mantengas el control, porque al verte eres consciente de tus acciones y reacciones. Entonces, mójate la cara, mírate al espejo y empieza a respirar con alma.

En resumen, la ansiedad es mal de muchos. Somos muchos los que la sufrimos y el truco es aprender a vivir con ella, reconocerla y manejarla. Mi recomendación es visitar un psiquiatra, sin miedo ni preocupación. Y, una vez que eso esté cubierto, el secreto del control de ansiedad social es el autoconocimiento y el manejo de tu energía.

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