Freakin Fearless

"The greatest fear in the world is the opinion of others. And the moment you are unafraid of the crowd, you are no longer a sheep: you become a lion. A great roar arises in your heart: the roar of freedom."

 

Estuve esta semana en Sao Paulo, en una reunión regional del equipo al que pertenezco: "Insights and Analytics". Pasé 3 días sentada en salas, restaurantes, auditorios y carros, compartiendo con personas de todos los niveles dentro de la jerarquía Mondelez. Descubrí productos que no conocía, escuché historias de gente a la que nunca había visto y compartí "polenta frita" con mi jefa y equipo directo, a quienes tampoco conocía pero parecía que fuéramos familia.

Después de todos estos días, me llevo muchos aprendizajes pero, en especial, me llevo una palabra: FEARLESS. Se repitió y se repitió en diferentes contextos y conversaciones, sin haberlo planeado. Resalto acá que es muy fácil planificar el mensaje que vas a darle al equipo en este tipo de reuniones, tener un "discurso" que al final nadie crea. Lo difícil es lograr que quien dé el mensaje realmente lo refleje, lo viva y sea un ejemplo de él. 

Imagínense que una de las personas que asistió tiene 7 hijos adoptados, 10 conejos, 4 perros y 2 gatos. No es broma...un personaje absolutamente fearless (y con un corazón de oro...). Hablaba en una de las cenas con una directora que me decía que lo más "cool" de su hijo de 4 años es que está siempre dispuesto para todo: surf, comer cosas nuevas, vestirse de forma graciosa, conversar con adultos, etc.

Qué resalto de esta palabra? La fuerza que se necesita para serlo. Ser "fearless" es no tener miedo de arriesgar, es ser valiente. Y, para ser valiente, se necesita creer en uno mismo. Necesitamos desarrollar nuestra autoestima, conocernos y saber de lo que somos capaces. Y, como punto importante, necesitamos arriesgar sabiendo que tenemos detrás a un líder que va a arriesgar con nosotros, que va a jugársela por nuestros proyectos. 

Como decían en mi casa, "el que no arriesga, no gana". Y, acá estoy, en el aeropuerto de Sao Paulo en un 2018 que me dio una familia que apostó por mí, un novio que apostó por mí y una jefa que apostó por mí (imagínense que recién la conozco...después de 3 meses). Y, nada, creo que arriesgué cuando decidí mudarme y estoy ganando más que nunca.

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